Higiene facial

Higiene facial

La limpieza de cutis, también conocida como higiene facial, es una rutina indispensable tanto para la limpieza como para mantener la piel del rostro más luminosa. Los factores externos, como la contaminación ambiental, y los internos, como el estrés o el tabaco, el paso de los años y el maquillaje, provocan que nuestra piel pierda su vitalidad. Si no la cuidamos, la dermis se ensucia y su aspecto se va deteriorando y pierde la frescura de la juventud.

Las glándulas sebáceas producen una sustancia grasosa, llamada sebo, que se vacía en la superficie de la piel, a través de los orificios de los folículos polisebáceos. En ocasiones, este sebo, junto con bacterias y células, taponan el orificio de desembocadura de la piel, se va acumulando en los poros y se forman los puntos negros, los granitos y las imperfecciones en el rostro.

El color oscuro de los granitos abiertos no tiene que ver con la falta de higiene, ya que son consecuencia del depósito de un pigmento (la melanina). Para evitar la progresión evolutiva normal del granito, es de vital importancia la limpieza de cutis. Además, es necesario realizarla previamente a cualquier otro tratamiento facial para poder obtener un mejor resultado.